¿Qué es lo que hace que en estos días tengamos esa sensación creciente de finitud? No es el fin del verano. Por lo menos no en mí caso. Suelo sentirme sensiblemente mejor cuando las temperaturas bajan. Tampoco las responsabilidades del día siguiente que ya estaban en los meses cálidos. Es la luz. Esa nostalgia diagonal que nos despide de los colores intensos.
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